A finales de los 80 algo se estaba moviendo en el sector vitivinícola Español. Una nueva generación de gentes del vino fluía por las distintas regiones vitícolas. En este momento llegaron a La Rioja Mario Rotllant y Carmen Daurella, con la intención apasionada de crear un proyecto que aportara algo nuevo al mundo del vino.
En La Rioja, donde parecía que todo estaba hecho, en el barrio de la Estación de Haro, donde tantas páginas de oro se habían escrito en el último siglo, en un balcón que se asoma a uno de los meandros del río Ebro, allí comenzó la aventura.
Que mejor forma de personalizar un proyecto que dándole como nombre las iniciales de ambos apellidos, RO-DA. Los primeros tiempos fueron de contactos y pruebas. En el año 91 se forjó la filosofía. Un equipo técnico sobredimensionado fue la mejor solución para posicionarse en la cabeza de las expertas bodegas Riojanas en un plazo corto de tiempo.
Sólo variedades autóctonas de uva tinta, Tempranillo, Garnacha, Graciano. Respeto absoluto a la añada, nunca se utilizan vinos de otros años para uniformizar o refrescar una cosecha. Sólo vinos elaborados en casa, nunca se compran vinificaciones de otras bodegas. Vinos que arranquen las entrañas del viñedo, suelo, clima, paisaje, hechos para disfrutar.