Abrigados por los gigantescos Pirineos, en la zona centro de Huesca, entre los ríos Cínca y Alcanadre nos encontramos con la joven Denominación de Origen Somontano. Su aprobación tuvo lugar el año 1984, con Barbastro como centro de operaciones, está compuesta por un total de cuarenta y tres municipios. Más de dos mil hectáreas que producen cerca de setenta mil hectolitros de vino.
Una edafología de margas, calizas y conglomerados ha desarrollado suelos permeables y profundos, excelentes para el cultivo de la vid. A ello tenemos que sumarle el buen clima de la zona, con bastantes horas de sol y una temperatura media que nunca baja de los diez grados centígrados. Se da una gran variedad de viníferas autorizadas por el Consejo regulador. Tintas: Moristel, Tempranillo, Garnacha, Parraleta, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir. Blancas: Alcañon, Chardonay, Garnacha blanca, Macabeo y Gewürztraminer.
Somontano es una mezcolanza de modernas técnicas y tradición que da como resultado vinos suaves, de amplios matices aromáticos y mucha personalidad. Los vinos que se sometan a crianza tendrán un período mínimo de envejecimiento de dos años naturales. Los envases de madera deberán ser de roble, con una capacidad máxima de 1.000 litros. La crianza de los tintos se realizará por el sistema de "añadas" en proceso mixto de madera y botella debiendo permanecer los vinos un período mínimo de seis meses en envases de roble.
Hablar de Somontano es hablar de vinos con buena relación calidad-precio, con calidades seguras y regulares, con excelente imagen y elaborados con variedades autóctonas y foráneas.
Gracias al empuje y tesón de un puñado de bodegas que supieron leer el mercado acertadamente, elaborando vinos a gusto del consumidor ha sabido hacerse con una posición que hoy más de uno envidia.